El sector del Automóvil sale en defensa del Diesel

 

 

 

 

  • Anfac pide al Gobierno prudencia, ponderación y diálogo.
  • La puntilla definitiva a los turismos diésel.
  • Tengo un coche diésel, ¿cómo me va a afectar?
  • Industria apoya el impuesto al diésel que anunció Pedro Sánchez

Las declaraciones del presidente Sánchez el pasado lunes han reavivado el fuego que había encendido la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, al decretar la sentencia de muerte de la tecnología diésel por ser “muy contaminante”.Anfac, la asociación de fabricantes en España, ha decidido salir al paso de las mismas porque, como dice Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de la entidad, “no responden a la realidad actual de esta tecnología y generan incertidumbre entre los ciudadanos”. Para esta asociación, la acción de Gobierno más eficaz, si se quieren hacer políticas medioambientales que tengan un verdadero impacto, sería actuar contra la vejez del parque automovilístico cuya edad media está ya en los 12 años. “El problema no es el diésel. Son los coches viejos que circulan por nuestras carreteras”, asegura Armero.

Según los cálculos técnicos realizados por la industria, la sustitución de 400.000 vehículos con motor diésel por otros tantos nuevos, acordes con la normativa Euro 6 actualmente vigente, tendría un impacto de mejora similar a la retirada de 2,6 millones de vehículos antiguos. Además hay que tener en cuenta que el 80% de las emisiones que genera el automóvil viene de coches con más de 10 años de antigüedad.

En cuanto a la comparación entre motores de gasolina y diésel, resulta increíble que nadie haya asesorado al presidente y a la ministra de que los que equipan a los coches que se venden actualmente tienen prácticamente las mismas emisiones. Los diésel son más limpios en todo salvo en las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), de los que emiten 0,02 gramos más por kilómetro que los de gasolina. Estos, en cambio, lanzan al aire 0,5 gramos más por kilómetro de monóxido de carbono (CO), 0,10 gramos por kilómetro de hidrocarburos sin quemar y, al consumir más carburante, producen entre un 15% y un 20% más de dióxido de carbono (CO2), teóricamente responsable del cambio climático. Es precisamente por esto que tras la conferencia de Kioto, en Europa se estuvo potenciando la tecnología diésel que ahora se denosta.

Llegados a este punto, Anfac pide al Gobierno prudencia, ponderación, diálogo y una fiscalidad nueva y más verde que fomente la renovación del parque. Una posible subida de los impuestos al gasóleo, el carburante de los motores diésel, por lo antes expuesto no podría justificarse por contaminar más, puesto que no lo hace. Al menos no los coches nuevos que cumplan con la norma Euro 6, vigente desde 2014.

Anfac sugiere también activar los programas MOVALT y VEA y que se dinamice la figura del gestor de carga para estimular la demanda de vehículo alternativo. Y recuerda que gracias a las mayores exigencias de los nuevos reglamentos WLTP y RDE, las emisiones de los vehículos son más bajas, incluso en condiciones reales de circulación.

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